Construí mi propio planner — y todavía no sé a dónde va
En algún punto dejé de buscar la app perfecta y empecé a construir la mía. No fue una decisión heroica. Fue más bien una acumulación silenciosa de pequeñas incomodidades que terminó en una pregunta simple: ¿por qué no hacer algo que piense como yo?
El problema no era la herramienta
Tengo mis flujos. Trabajo en diseño, en desarrollo, escribo en el blog, llevo proyectos de clientes. Las herramientas que existen funcionan — para alguien. Para mí, siempre faltaba algo o sobraba demasiado: el calendario editorial en una app, las tareas en otra, las notas en una tercera, y ninguna capaz de mostrarme en una sola vista qué post tocaba, qué proyecto de cliente seguía abierto y qué idea llevaba semanas dando vueltas sin aterrizar. No era culpa de ninguna app. Era que ninguna había sido construida con mi cabeza en mente.
Así que tomé esa frustración y la convertí en un proyecto. Sin frameworks, sin dependencias innecesarias — HTML, CSS y JavaScript vanilla. Una sola página. Y una base de datos de verdad detrás — no notas sueltas en el navegador que se borran al limpiar el caché.
"Si vas a construir algo para ti, que al menos sea honesto contigo."
Lo que tiene — y cómo funciona
El planner vive en producción, protegido con Google OAuth: tu tablero y tus datos son tuyos y solo entras tú. Por dentro, tiene un calendario que muestra posts, proyectos, tareas y notas en una sola vista. Cada elemento tiene su color, su estado, su lógica.
Los posts pasan por estados: borrador, programado, listo, publicado, distribuido. Cada estado tiene un color en el calendario. Cuando la fecha se acerca y el post sigue en borrador, el indicador se vuelve rojo. Sin notificación, sin alarma — solo el color diciéndote lo que ya sabes.
Hay un canvas también. Un pizarrón donde puedes arrastrar tarjetas, conectarlas con líneas, organizar ideas visualmente. No lo planeé desde el inicio — apareció cuando me di cuenta de que el calendario me servía para saber cuándo, pero no para pensar cómo se relacionan las ideas, los proyectos y las publicaciones entre sí. El calendario ordena el tiempo; el canvas ordena las conexiones.
El stack es simple a propósito: HTML + CSS + JavaScript vanilla, Supabase como base de datos PostgreSQL, Cloudflare Pages para el deploy y Google OAuth para el acceso. Simple porque quería control: entender cada parte, moverme rápido y que el proyecto siguiera siendo mío, sin heredar las decisiones de un framework ajeno. Sin build steps. Cada cambio en main está en producción en menos de un minuto.
El rumbo que no esperaba
Lo que empezó como una herramienta personal está tomando una forma que no anticipé. En algún momento noté que llevar el progreso en privado lo volvía invisible — y que hacerlo visible podía convertir el avance en algo acompañable, menos solitario. De ahí salieron los perfiles públicos, un feed donde puedes ver el avance de otras personas, reacciones, seguimiento entre usuarios. No lo busqué como "meta social" — fue esa idea de compartir el proceso llevándome hacia allá.
Eso es lo interesante de construir algo propio: el proyecto te revela cosas. Empiezas con una necesidad concreta y terminas descubriendo qué clase de sistema quieres habitar.
Lo que aprendí construyéndolo
Tres cosas se me quedaron del proceso:
- Construir para uno mismo te obliga a entender tus flujos reales, no los que crees tener.
- Empezar simple deja que el proyecto crezca sin volverse pesado — cada pieza entra cuando de verdad hace falta, no antes.
- Una herramienta propia no solo organiza tareas: revela cómo piensas y qué clase de sistema quieres habitar.
"Una herramienta propia no solo organiza tu trabajo. Te muestra cómo piensas."
Todavía no tiene nombre final. Todavía no sé si va a seguir siendo solo mío o si va a crecer hacia algo más. Pero está vivo, está en producción, y sigue cambiando. Por ahora, eso es suficiente.
Y quizá esa sea la verdadera pregunta que me dejó construirlo: ¿qué parte de tu flujo de trabajo sigue dependiendo de una app que nunca terminó de entenderte?
Si quieres verlo por dentro, vive aquí: planner.guevaratun.com.